La aventura de vivir

Hay momentos en nuestras vidas que nos sentimos como si nos faltara el suelo bajo nuestros pies, que no hay donde agarrarse, puede que se te encoja el estómago y quieras volver hacia atrás, volver a lo cotidiano, a lo seguro.

Tal vez te sientas al borde de un precipicio y la vida te susurre: “vuela”, pero tu mente inmediatamente responde que no tienes alas.

Para mi uno de esos momentos fue hace un año cuando decidí dejar mi trabajo “seguro” el que pagaba todas las facturas a final del mes y dedicarme a compartir lo que hasta ahora he aprendido sobre el yoga. No negaré que había dudas, y gente que pensaba  que estaba algo loca. El resto de las personas me llamaban valiente, y eso es precisamente lo que hace falta para poder tomar este tipo de decisiones.

Y con esto no te estoy invitando a que des un cambio radical en tu vida, hay situaciones que se presentan en nuestras vidas que nos permiten experimentar estas mismas sensaciones: cuando te enamoras de una persona y no sabes si serás correspondido, o cuanto durará el amor si es mutuo, cuando eres madre o padre por primera vez y te sientes perdido, que no estás preparado para esta nueva aventura, cuando te envían a trabajar a otra ciudad o incluso un país que no conocías…

El cambio puede llegar a nuestra vidas de múltiples formas, y muchas veces lo que nos provoca es miedo, miedo a la incertidumbre, miedo a fracasar, miedo a lo desconocido. Es el miedo lo que nos hace querer dar un paso atrás y volver a lo conocido. Pero si reconoces este miedo, lo aceptas como un ingrediente más dentro de esta nueva experiencia, podrás incluso disfrutar de lo que estés viviendo en ese momento, ver esa nueva situación en tu vida como un regalo, que te hará crecer, aprender, conocerte un poco más, es una oportunidad no sólo para explorar la vida desde otro ángulo sino a ti mismo.

7/11/2016


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